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Chilenos rechazan radicalmente nueva Constitución de izquierda en referéndum

by Editor
Chilenos rechazan radicalmente nueva Constitución de izquierda en referéndum

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Los chilenos rechazaron rotundamente una nueva constitución para reemplazar un estatuto impuesto por la dictadura del general Augusto Pinochet hace 41 años, lo que supuso un duro revés para el presidente Gabriel Boric, quien argumentó que el documento habría dado paso a una nueva era progresista.

Con el 99% de los votos escrutados en el plebiscito del domingo, el campo de rechazo obtuvo un apoyo del 61,9% en comparación con el 38,1% de la aprobación en medio de una gran participación con largas filas en los estados de votación. Votar era obligatorio.

El campo de aprobación admitió la derrota, y su vocero Vlado Mirosevic dijo: “Reconocemos este resultado y escuchamos con humildad lo que ha expresado el pueblo chileno”.

Boric, quien había presionado mucho por el nuevo documento, dijo que los resultados hacían evidente que el pueblo chileno “no estaba satisfecho con la propuesta constitucional que la convención presentó a Chile.”

La mayoría de los chilenos está a favor de cambiar la constitución de la época de la dictadura y Bórico dejó en claro que el proceso para enmendarla no terminaría con la votación del domingo. Dijo que es necesario que los líderes “trabajen con más determinación, más diálogo, más respeto” para llegar a una nueva propuesta de carta “que nos una como país”.

El rechazo era ampliamente esperado en este país de 19 millones, ya que meses de encuestas preelectorales mostraron que los chilenos desconfiaban de la carta propuesta que fue redactada por una asamblea constituyente en la que la mayoría de los delegados no estaban afiliados a un partido político.

Carlos Salinas, vocero de la Casa Ciudadana por el Rechazo, dijo que la mayoría de los chilenos ven el rechazo como “un camino de esperanza”.

“Queremos decirle al gobierno del presidente Gabriel Boric… que ‘hoy tú debes ser el presidente de todos los chilenos y juntos debemos salir adelante’”, dijo.

A pesar de las amplias expectativas de derrota de la nueva carta propuesta, ningún analista o encuestador había pronosticado un margen tan grande para el campo de rechazo, mostrando cómo los chilenos no estaban listos para apoyar una carta que habría sido una de las más progresistas del mundo y habría cambiado fundamentalmente al país sudamericano.

El documento propuesto fue el primero en el mundo escrito por una convención dividida en partes iguales entre delegados masculinos y femeninos, pero los críticos dijeron que era demasiado largo, carecía de claridad y fue demasiado lejos en algunas de sus medidas, que incluían caracterizar a Chile como un país plurinacional. estatal, estableciendo territorios indígenas autónomos, y priorizando el medio ambiente y la paridad de género.

“La constitución que se escribió ahora se inclina demasiado hacia un lado y no tiene la visión de todos los chilenos”, dijo Roberto Briones, de 41 años, después de votar en Santiago, la capital de Chile. “Todos queremos una nueva constitución, pero necesita tener una mejor estructura”.

Pero otros habían esperado fervientemente que pasara.

Italo Hernández, de 50 años, dijo que respaldaba los cambios cuando salía del colegio electoral en el Estadio Nacional en la capital de Chile, Santiago. “Tenemos que dejar atrás Pinochetla constitución que solo favorecía a las personas con dinero”.

Hernández dijo que era “muy simbólico y muy emotivo” votar en un estadio que había sido utilizado como lugar de detención y tortura durante la dictadura militar.

El resultado asesta un gran golpe a Boric, quien a los 36 años es el presidente más joven de la historia de Chile. Había vinculado su fortuna tan estrechamente al nuevo documento que los analistas dijeron que era probable que algunos votantes consideraran el plebiscito como un referéndum sobre su gobierno en un momento en que sus índices de aprobación se han desplomado desde que asumió el cargo en marzo.

Lo que sucede ahora equivale a un gran signo de interrogación. Los líderes políticos chilenos de todas las tendencias están de acuerdo en que la constitución que data de la dictadura del país de 1973-1990 debe cambiar. El proceso que se elegirá para redactar una nueva propuesta aún debe determinarse y probablemente será objeto de arduas negociaciones entre los líderes políticos del país.

Boric ha convocado a los jefes de todos los partidos políticos a una reunión mañana para determinar el camino a seguir.

La votación marcó el clímax de un proceso de tres años que comenzó cuando el país, alguna vez visto como un modelo de estabilidad en la región, estalló en protestas callejeras lideradas por estudiantes en 2019. Los disturbios fueron provocados por un aumento en los precios del transporte público, pero se expandió rápidamente a demandas más amplias de mayor igualdad y más protecciones sociales.

Al año siguiente, poco menos del 80% de los chilenos votaron a favor de cambiar la constitución del país. Luego, en 2021, eligieron delegados a una convención constitucional.

La carta propuesta de 388 artículos, además de centrarse en cuestiones sociales y ambientales, también introdujo los derechos a la educación, la atención médica y la vivienda gratuitas. Habría establecido territorios indígenas autónomos y reconocido un sistema de justicia paralelo en esas áreas, aunque los legisladores decidirían qué alcance tendría.

En contraste, la constitución actual es un documento favorable al mercado que favorece al sector privado sobre el estado en aspectos como educación, pensiones y atención médica. Tampoco hace referencia a la población indígena del país, que representa casi el 13% de la población.

(AP)

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