Home Economía y Finanzas Encarecimiento y escasez de alimentos aviva descontento | Finanzas | Economía

Encarecimiento y escasez de alimentos aviva descontento | Finanzas | Economía

by Editor

La más reciente ola de protestas en Ecuador, de poco más de 15 días, puso en evidencia una realidad a la que el mundo poco a poco comienza a enfrentarse: la escasez y encarecimiento de alimentos.

(Temor económico global lleva al dólar a máximo de $4.198,77).

Ese fue uno de los reclamos de la población indígena en Ecuador, un apoyo del Gobierno del presidente Lasso para poder sortear mejor tanto la subida de los precios de la comida, como de los combustibles. Todo esto a pesar de que el país andino posee una de las menores inflaciones de América Latina, junto con Bolivia.

Pero lo cierto es que el mundo está a las puertas de una crisis generalizada de alimentos. Así lo comentó hace poco de un mes la Organización de Naciones Unidas (ONU) por medio de su Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

(Crisis locales erosionan imagen de presidentes de América Latina).

En el más reciente estudio presentado por los organismos señaló que “se prevé un empeoramiento del hambre aguda” en el mundo entre junio y septiembre de 2022, por lo que instó a “una acción inmediata” por parte de las autoridades para “salvar vidas” y “prevenir la hambruna”.

El documento precisa que una serie de fenómenos como las condiciones climáticas extremas, las crisis económicas, los efectos de la pandemia como la reconfiguración de las cadenas globales de valor y el más reciente impacto de la guerra en Ucrania han exacerbado las condiciones mundiales, especialmente de estos países con mayor riesgo, entre los cuales, según el informe, está Haití, el único territorio de América Latina con un porvenir crítico.

Vale la pena resaltar que este efecto de la guerra en Ucrania se debe a que los países beligerantes, como Rusia, Bielorrusia y la mencionada exrepública soviética forman parte crucial del sistema de productores y exportadores de granos indispensables, como el trigo, o de productos bisagras para el desarrollo del agro como los fertilizantes.

Rusia y Ucrania, de acuerdo con los datos oficiales, producen en conjunto el 30% del suministro mundial de trigo, el 30% de la cebada y el 75% del aceite de girasol.
Mientras más tiempo dure la guerra, mayor será el costo de estos productos y su distribución.

Al momento, según reportes de las agencias internacionales en campo, hay unas 20 millones de toneladas de granos represadas en los puertos ucranianos que están bajo el control de las tropas rusas.

A esto se le suma también la prohibición de zarpe del grano ruso debido a la batería de sanciones que Occidente ha implementado contra el comercio del país euroasiático.
De hecho, cálculos de la FAO prevén que entre el 20% y el 30% de las tierras agrícolas de Ucrania estarán sin plantar o sin cosechar este año debido a la guerra.

Dadas estas condiciones, este conflicto bélico puede llevar a 49 millones de personas a la hambruna o a condiciones similares debido al impacto en los eslabones de suministro y en el costo de los alimentos. Así lo estima la ONU en el más reciente informe de seguridad alimentaria.

Esta consecuencia puede ser mayor en África, continente que depende en su mayoría de las importaciones del trigo desde los países beligerantes, en gran parte por su cercanía geográfica. Según la FAO, Eritrea y Somalia, importan poco más del 90% del trigo desde Rusia y Ucrania, mientras el Líbano y Egipto lo hacen cerca del 80%.

De hecho, recientemente el Banco Mundial aprobó un crédito de US$500 millones para paliar la crisis alimentaria que enfrenta el país norafricano. En esta nación, la inflación no ha parado de subir en seis meses y las mayores variaciones se ciernen sobre el costo de los alimentos. Apoyados por Francia, El Cairo recientemente compró 815.000 toneladas de trigo y prevé adquirir hasta 10.000.000 en los próximos seis meses para sortear la crisis.

Otra consecuencia de esta disconformidad fue el reciente intento de migrantes marroquíes de cruzar hacia Melilla, uno de los enclaves españoles en el norte de África. “El pueblo pasa hambre” tituló contundentemente el semanario Maroc Hedbo.

En su más reciente revisión de aproximadamente un mes, el índice de precios de los alimentos de la FAO registró en su nivel general un promedio para mayo de 157,4 puntos, lo que refleja una leve reducción de 0,6% frente al valor de abril (158,3 puntos), sin embargo, aún se encuentra a 29,2 puntos o 22,8% por encima del valor registrado en el mismo período del año pasado de 128,1 puntos.

Las caídas de los azúcares, lácteos y aceites vegetales fueron los que explicaron esta disminución del índice en mayo, aseguró la FAO en un comunicado de prensa.

Sin embargo, el índice de precios de los cereales continuó el aumento. En promedio, este indicador registró un valor de 173,4 puntos, es decir, 3,7 puntos (2,2%) más que en abril, y 39,7 puntos (29,7%) más que en el mismo mes del año inmediatamente anterior.
“Los precios internacionales del trigo subieron por cuarto mes consecutivo, con un aumento del 5,6% en mayo, hasta ubicarse en promedio un 56,2% por encima de su valor del año pasado y apenas un 11 % por debajo del récord alcanzado en marzo de 2008”, señaló la FAO en su informe.

Se explica que este incremento de los precios del trigo estuvo influenciado, además de la guerra en Ucrania, por la prohibición de ventas externas de la India que manifiestan estar “preocupados” por “la situación de los cultivos” en varios de los países exportadores.

ROBERTO CASAS LUGO
PORTAFOLIO

Fuente: www.portafolio.co

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