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¿Dólar por peso?: los peligros que conlleva dolarizar la economía – Sector Financiero – Economía

by Editor
Dolarizar la economía colombiana | peligros - Sector Financiero - Economía

Como en Colombia el precio del dólar se fija en un mercado libre, puede subir o bajar, y ocasionalmente, cuando hay alzas como las de los últimos días, surgen ciertos comentarios de redes sociales sobre dolarizar la economía.

El precio del dólar se mueve hacia arriba y abajo en el país con la influencia principal del precio del petróleo, pues es la principal fuente de ingresos de dólares al país (en ocasiones, ha sido la mitad de las exportaciones totales). Si el petróleo sube, el dólar suele bajar, y si el petróleo baja, como en las tres últimas semanas, el dólar suele subir.

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Desde comienzos de junio, cuando el barril de petróleo había alcanzado un pico de más de 120 dólares, comenzó a bajar y al comienzo de la semana del 11 de julio estaba a 105 dólares.

Ese comportamiento del petróleo tiene un efecto previsible en el precio del dólar en Colombia –sin desconocer el ‘efecto Petro’, que en la segunda semana de junio, tras las elecciones- puso una presión adicional a la tasa de cambio.

Aún así, no han faltado quienes tuitean sobre dolarización. Y ponen como ejemplos para Colombia a Venezuela y, antes, lo que pasó en Ecuador o Argentina.

La razón por la que Argentina llegó en los 90 a la convertibilidad peso-dólar; por la que Ecuador comenzó los 2000 con la desaparición del sucre, y por la que Venezuela ahora se dolarizó por debajo de la mesa fue la quiebra de esos países.

La razón por la que Argentina llegó en los 90 a la convertibilidad peso-dólar y por la que Venezuela ahora se dolarizó por debajo de la mesa fue la quiebra de esos países

No es el caso de Colombia, con una de las economías que viene con mayor crecimiento y justamente el aumento del precio del dólar puede dar más competitividad a las exportaciones de la industria, sector que está aumentando su producción de manera muy dinámica.

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Junto con la quiebra de los países que han amarrado sus economías en algún momento al dólar, también sufrían un fenómeno que Colombia no conoce, la hiperinflación.

Es así como en Colombia -con los niveles actuales de 9,67 por ciento de alzas- se necesitarían 18 años para acumular los aumentos de precios de 500 por ciento previstos en Venezuela este año por el Fondo Monetario Internacional.

Hay quienes afirman, por ejemplo, que las monedas de países como Colombia se van depreciendo constantemente en el largo plazo. Por ejemplo, en noviembre de 1991, cuando se comenzó a calcular la tasa representativa del mercado (TRM), el dólar valía 693 pesos, en apariencia, muy por debajo de la TRM actual. Sin embargo, el poder de compra de esos 693 pesos equivale a 8.644 pesos de hoy.

En otras palabras, la tasa de cambio del dólar, en términos reales se ha reducido.

Para los países con hiperinflación ya mencionados, amarrar la actividad económica al dólar busca que vuelva cierta estabilidad de precios. Si ese es el fin, Colombia no lo necesita, pues la inflación actual, con todo y que ha aumentado como ha pasado en todo el mundo, está dentro de las moderadas en el mundo. En los últimos dos años, el nivel de aumento de precios se ha comportado muy a la par, por ejemplo, de la inflación de Estados Unidos.

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Un país que no tiene moneda propia, que renuncia a ella, se queda sin manera de hacer los ajustes que permiten la apreciación o la depreciación de su moneda, como por ejemplo cuando las exportaciones se reducen.

Una herramienta para hacer ajustes es, por ejemplo, la política monetaria. Sin ese instrumento, no se podrían estar haciendo los ajustes que viene implementando el Banco de la República para contener la inflación, y de todas formas esa inflación estaría presente por ser un fenómeno global.

Tampoco existiría la posibilidad de un préstamo de última instancia del banco emisor en caso de una crisis muy grande, que si bien no la ha vivido Colombia, siempre es una posibilidad.

Fuente: www.eltiempo.com

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