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Sermón de las Siete Palabras: Ante los males del mundo, ¿Dios nos ha abandonado? | Nacional

by Editor
Sermón de las Siete Palabras: Ante los males del mundo, ¿Dios nos ha abandonado? | Nacional

Dios no nos ha abandonado, es la respuesta tajante de la Iglesia Católica, ante el cúmulo de adversidades que en esta época enfrenta el mundo, con guerras como la de Ucrania, violencia como la que enfrenta Colombia, dos años de pandemia por el coronavirus, corrupción creciente, profunda polarización política, cambio climático, violencia y abandono de niños, mujeres y ancianos, muchos millones de refugiados, pobreza extrema, exclusión social y otros tantos problemas que agobian a los seres humanos.

En el Sermón de las 7 Palabras, emitido por Caracol Radio en este Viernes Santos del año 2022, el Arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, dijo desde la Catedral Primada de Colombia en forma vehemente: ¡Dios mío, Dios mío, tú no nos has abandonado!

Y así, cada uno de los siete obispos y sacerdotes invitados por Caracol Radio para la reflexión tradicional en la tarde del Viernes Santo, respondieron a las inquietudes humanas sobre el momento fuerte que vive el planeta, pidieron mantener o recobrar la cercanía con Dios y enviaron expresiones de esperanza, a través de cada una de las palabras de Jesús en la Cruz:

Primera Palabra: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Nuestro primer invitado es monseñor Ricardo Tobón, Arzobispo de la ciudad de Medellín, quien afirmó que Jesús es la suprema revelación del perdón de Dios para la humanidad. Cristo nos invita a perdonar a quienes nos han ofendido, Nuestro perdón debe ser generoso, permanente, apuntó.

Añadió que deben perdonarse los pueblos y los distintos grupos que los integran, pues la capacidad de reconciliación es básica en cualquier proyecto de una sociedad pacífica y solidaria. Con la violencia todo está perdido. Nadie es dueño de la vida de otra persona, dijo Monseñor Tobón desde la capital de Antioquia.

Segunda Palabra: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Esta reflexión fue realizada por el sacerdote Roberto Arenas párroco de la Iglesia de San Antonio de Padua, en el municipio de Pinchote, departamento de Santander, quien abogó por que los pobres encuentren misericordia y los oprimidos libertad. Aprendamos a acoger con amor a quien nos necesite, exclamó.

Invitó a los católicos y, en general, a toda la humanidad, a vivir siempre bajo tres actitudes: mirar el pasado con gratitud, asumir el presente con pasión, con ganas, dando lo mejor y abrazar el futuro con actitud de esperanza.

“Luchemos juntos por la construcción de un mundo más justo y más fraterno”, expresó el padre Roberto Arenas.

Tercera Palabra: “Mujer, ahí tienes a tu hijo (…) Ahí tienes a tu madre”.

Desde la ciudad de Santa Marta nos llega la tercera palabra, con el padre Jhon Trujillo, de la parroquia San Jacinto de Gaira, quien preguntó: ¿Ha valido la pena la muerte de Cristo, el sacrificio de él por mí? ¿Soy capaz, como María, de acompañar en el dolor a mis compañeros, vecinos, amigos, a los pobres, a los necesitados, a quienes están sufriendo hoy esta guerra en Ucrania? ¿Has orado por ellos, has acompañado desde tu integridad de ser humano y cristiano, ese dolor que el pueblo tiene?

El padre Trujillo recordó desde su templo en la capital del departamento de Magdalena que el discípulo amado es aquel que acompaña a quien sufre. Y resaltó que María, como todas las mujeres que han sido desplazadas, abatidas, es la mujer promesa e invitó a los feligreses a ser como ella, acompañando a Dios desde la fe y al sufrimiento de su comunidad.

Cuarta Palabra: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”.

Nuestro invitado en Caracol Radio para esta reflexión fue el Arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio, quien entrega su mensaje sobre la cuarta palabra desde la Catedral Primada de Colombia, donde dijo que la humanidad está viviendo nuevas esclavitudes, nuevos dolores, nuevos clamores que llegan hasta Dios.

Es el clamor de quienes sufren la guerra, la violencia, la esclavitud, el narcotráfico, los que ven amenazadas sus vidas. El clamor de los habitantes de la calle que sufren la indiferencia social, el abandono de quienes tienen en sus manos los destinos de sus pueblos, señaló.

Luego dijo monseñor Rueda Aparicio que Dios escucha el clamor de su pueblo, el clamor de los colombianos que tratamos de discernir en este tiempo qué es lo mejor para nuestro país “y si nosotros clamamos a Dios, él nos escucha, pues no nos ha abandonado”.

Explicó que, en este momento de desierto, Dios está con nosotros, acompaña nuestra vida. Debemos pedir el don de discernimiento para descubrir que Dios está con nosotros. Cuando se ama a Dios, se ama al hermano; cuando se rechaza a Dios, se rechaza al hermano, afirmó.

Quinta Palabra; “Tengo sed”.

El Arzobispo de la ciudad de Tunja, Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, fue el invitado para la quinta palabra de Jesús en la Cruz, quien desde el departamento de Boyacá afirmó que en la sed de Jesús está representada mucha de la sed que experimentan la sociedad y el hombre contemporáneo.

Señaló que el ser humano siempre se fatiga en su aventura de ser feliz, pero nunca está satisfecho, siempre tiene sed. Y apuntó que la sociedad de hoy también tiene sed de justicia, sed de paz, sed de reconciliación.

Cuestionó el que la sociedad de consumo nos lleva a un mundo fantasioso, con drogas, con adicción a los juegos de azar y muchos otros problemas que generan pueblos sedientos de paz, de justicia y de equidad.

Jesús quiere acercarse para calmar la sed de los niños que sufren el abandono, la sed de los jóvenes sin rumbo; acercarse a los padres que buscan orientación, diálogo, tolerancia, a los sacerdotes que están cada vez más comprometidos en la sanación de las heridas de los feligreses, apuntó.

Monseñor Villa Vahos resaltó que acercándose a Dios el ser humano encuentra la fuente para calmar esa sed, para encontrar salidas a los problemas en tiempos de pandemia, para aliviar la sed de encuentro con los otros, de empleo digno, de paz interior, de tranquilidad para los pueblos.

Sexta Palabra: “Todo está consumado”.

En el Sermón de las 7 Palabras, por Caracol Radio, también invitamos al Obispo de la ciudad de Pasto, Monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, quien invitó a los oyentes a que avancemos juntos, abramos los brazos para abrazar al prójimo con gestos concretos de cercanía y respuestas a sus sufrimientos.

“Hay que entender que el individualismo nos aleja del propósito que Dios nos tiene a cada uno de nosotros”, afirmó y abogó para que se fomente la cultura del diálogo y del encuentro que tienda puentes.

Cuestionó el aborto porque nunca será una solución, y pidió respeto a la vida de los campesinos, de los indígenas, de los afrodescendientes y de todos los abandonados y sometidos.

Monseñor Cárdenas Toro habló sobre el deterioro del planeta al afirmar que los seres humanos no estamos solos en el mundo, sino cohabitamos con otros seres con los que debemos convivir. Hay que detener los hábitos que deterioran las condiciones de vida de la tierra, afirmó.

También dijo que el tiempo largo de pandemia, la crisis económica mundial, la polarización política que ve en el diferente a un enemigo, la guerra de Rusia y Ucrania que ha puesto a la humanidad en peligro de una tercera guerra mundial, siempre generan esperanza entre el hombre que resiste a pesar de las desilusiones, y esa esperanza solo puede ser Dios.

Séptima Palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

En la parte final de este especial de Viernes Santo en Caracol Radio pasamos a la región cafetera, al departamento de Quindío, donde invitamos a monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, Obispo de la Diócesis de Armenia, quien dijo que las cosas imposibles se las dejamos a Dios porque para Dios no hay nada imposible. “No podemos hacer nada sin Dios”, abundó.

Señaló que el pueblo colombiano necesita abrir su corazón al amor de Dios y lamentó el populismo, el dinero fácil, el narcotráfico, la violencia, las noticias de los poderosos, la corrupción, el amarillismo, el incremento de suicidios, la drogadicción, y muchos otros males que han generado las consecuencias que vive la humanidad.

Nos hemos equivocado, incluso en la Iglesia, dijo monseñor Quintero Gómez, pero afirmó que no todo está perdido. Si nos hemos equivocado, debemos reconocer que muchas personas generosas, optimistas, honestas y trabajadoras aportan lo mejor de sí para la construcción de una sociedad renovada, concluyó.


Fuente: caracol.com.co

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